Piel madura; lo que necesitas saber

La piel madura experimenta una serie de cambios debido a la pérdida de elasticidad y firmeza por el paso del tiempo. Aparecen a menudo arrugas, líneas de expresión, manchas y una textura menos suave. Además, la piel madura puede ser más seca y propensa a las rojeces y las irritaciones.

El envejecimiento de la piel se debe a una combinación de factores genéticos propios de cada individuo y de factores ambientales. Debemos tener en cuenta que nuestros genes sólo influyen en un 25% sobre este envejecimiento, mientras que el 75% restante se determina por factores externos.

El paso del tiempo, no solo deja muestras visibles, sino que también afecta al recambio celular, el grosor de la piel, el funcionamiento de las glándulas sebáceas y sudoríparas, la regulación de la temperatura, la respuesta inmunológica y otros procesos celulares. Por lo tanto, es realmente importante identificar estos factores que influyen en nuestra piel e intentar minimizarlos. Mejorar el aspecto de nuestra piel madura está realmente en nuestras manos.

Factores que influyen en el envejecimiento de la piel

El envejecimiento intrínseco o cronológico es un proceso genéticamente determinado que afecta tanto la piel como otros órganos mediante un deterioro lento e irreversible. Se acentúa con la edad y es un proceso natural.

Se caracteriza por cambios fisiológicos y clínicos en el recambio celular epidérmico, grosor de la dermis, termorregulación, cicatrización, respuesta inmunológica, percepción sensorial, producción de glándulas sudoríparas y sebáceas y síntesis de vitamina D.

El proceso celular individual altera los tejidos de forma progresiva, causando pérdida de pigmentación, desecamiento, atrofia de la epidermis, disminución del tejido celular subcutáneo, arrugas finas, pérdida de elasticidad cutánea y pliegues de expresión más marcados, especialmente en mujeres post-menopáusicas.

Además, existen una serie de factores extrínsecos que afectan y aceleran este envejecimiento. Estos factores actúan sobre la piel provocando alteraciones visibles a nivel morfológico y otras que se hacen patentes a nivel funcional.

La clave para enfrentarse a todos ellos es la prevención.

Estos factores desencadenantes son:

La exposición al sol

El factor extrínseco más importante es la radiación ultravioleta (UVA y UVB). Se manifiesta por modificaciones funcionales y estructurales en las zonas expuestas: cara, cuello, escote, antebrazos, orejas, piernas, dorso de las manos y cuero cabelludo.

El grado de foto-envejecimiento depende de la cantidad y calidad de la radiación ultravioleta absorbida, de diversos factores climáticos, factores genéticos del sujeto, su tonalidad de piel y la calidad de sus mecanismos de reparación del ADN.

A nivel externo suelen aparecer manchas y arrugas más profundas que no desaparecen al estirar la piel. Los rayos infrarrojos también inciden en el foto-envejecimiento cutáneo.

El tabaco

Los estudios epidemiológicos realizados confirman que el riesgo de arrugas de las mujeres fumadoras es casi el triple respecto a las que no consumen tabaco y el doble en el caso de los hombres.

La piel humana está expuesta a los efectos del humo del tabaco de una forma directa por contacto del humo ambiental con la piel, e indirecta por la llegada vía sanguínea de sustancias tóxicas procedentes del humo inhalado.

El humo produce arrugas prematuras (disminución de la hidratación del estrato córneo de la cara), cabello reseco y piel seca.

Los efectos biológicos del tabaco son: aumento de radicales libres que dañan las membranas de las células, envejecimiento prematuro de la piel y disminución de la oxigenación de los tejidos.

Estos cambios suelen manifestarse a partir de los 35 años y son directamente proporcionales al grado de consumo, con aparición de arrugas en la cara más estrechas y profundas que las de los no fumadores, un color de la piel de la cara más amarillento/grisáceo y un resecamiento de la piel y los cabellos, que se vuelven quebradizos y pierden luminosidad.

El alcohol

El consumo reiterado de bebidas alcohólicas produce envejecimiento prematuro, opacidad y desecamiento de la piel.

Condiciones climáticas y contaminación ambiental

El aire caliente, el frío y los cambios estacionales provocan envejecimiento de la piel y la resecan.

La contaminación ambiental provoca así mismo envejecimiento cutáneo por la presencia de radicales libres como contaminantes.

Dieta

Una alimentación poco equilibrada, y sobre todo una dieta rica en grasas saturadas, provoca alteraciones en el metabolismo lipídico de la piel, afectando a su buena salud.

Estrés

Ser una persona propensa a sufrir estrés altera considerablemente la piel, envejeciéndola. Además, afecta al sueño y esto también provoca que la piel pierda lozanía. Contribuye a que salgan manchas en la piel porque la hace más vulnerable al medio ambiente. Causa arrugas y provoca caída del pelo; se cree que también es la causa de la aparición temprana de canas.

Enfermedades y medicamentos

Enfermedades como la psoriasis, ciertos medicamentos (Tretinoína contra el acné) y algunos tratamientos médicos como la radioterapia también son causa de piel seca y envejecida.


La mayoría de estos factores externos son evitables o, al menos, pueden minimizarse para conseguir mantener la piel en mejor estado durante mucho más tiempo. Además de estos cambios en el estilo de vida, una buena rutina de cuidado de piel ayudará a disminuir las marcas y signos del envejecimiento.

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