Todo lo que necesitas saber sobre el cuidado de las pieles sensibles

La piel sensible es un tipo de piel que hiperreacciona frente a diversos estímulos, como, por ejemplo, productos cosméticos, factores ambientales o predisposición genética.

Se manifiesta en una serie de síntomas entre los que se incluyen picores, sequedad, enrojecimiento, descamación, tirantez e hinchazón.

Es recomendable consultar con un dermatólogo para identificar los factores que desencadenan la sensibilidad de la piel y recibir así un tratamiento adecuado.

Además, es importante el cuidado de la piel sensible con productos suaves y no irritantes, evitando el exceso de limpieza y exfoliación, y protegiendo la piel del sol y otros factores ambientales dañinos.

Causas de la piel sensible

Las causas pueden ser variadaspero algunas de las más comunes incluyen:

  • Genética: algunas personas tienen una predisposición genética a tener piel sensible. Si tus padres o familiares ya han tenido esa condición, tendrás una mayor probabilidad de desarrollarla.
  • Cambios hormonales: los cambios hormonales pueden afectar el equilibrio de la piel y hacerla más propensa a la sensibilidad. Por eso es normal que en diferentes épocas de la vida, las personas desarrollen hipersensibilidad.

Condiciones médicas subyacentes: ciertas condiciones médicas, como el eccema y la rosácea, pueden hacer que la piel sea más sensible. Además, las personas con alergias son más susceptibles de presentar piel sensible.

  • Factores medioambientales: la exposición a factores medioambientales, como el aire seco, la humedad, la contaminación y el clima frío y la exposición al sol junto con los cambios de temperatura pueden aumentar la sensibilidad de la piel.
  • Uso de productos de cuidado de la piel inadecuados: el uso de productos inadecuados para la piel, como los que contienen fragancia, alcohol o agentes irritantes, pueden irritar la piel y aumentar la sensibilidad.
  • Exceso de limpieza o exfoliación: el exceso de limpieza o exfoliación puede despojar a la piel de su barrera protectora natural haciéndola más propensa a la sensibilidad.
  • Factores psicológicos: Los factores psicológicos son desencadenantes frecuentes de hipersensibilidad cutánea, siendo el estrés y la falta de sueño los más importantes. Si estos factores van acompañados de alimentación deficiente y bajos niveles de hidratación, los síntomas se ven aumentados.
  • Hábitos como el exceso de alcohol, tabaco, el consumo de café o especias: las personas con piel sensible mejorarán su condición reduciéndolos y recurriendo a una dieta variada y equilibrada.

¿A quién afecta la hipersensibilidad en la piel?

Aproximadamente la mitad de las personas sufren de hipersensibilidad en la piel. Es además una tendencia creciente, debido a circunstancias que no sólo se mantienen actualmente, sino que incluso se acentúan, como la contaminación medioambiental o los malos hábitos de alimentación.

La tonalidad de la piel parece tener una influencia directa en esta percepción, siendo las pieles más claras las que tienen mayor probabilidad de sufrir quemaduras solares, siendo este un indicador comúnmente asociado a la piel sensible.

La sensibilidad cutánea también parece variar con la edad, siendo más acusada en las primeras etapas de la vida y en la vejez.

Por tipos de piel, la población que más manifiesta piel sensible es aquella con piel seca, seguida de piel grasa y finalmente piel normal.

Debido a las diferencias fisiológicas y neurosensoriales de las distintas partes del cuerpo, la zona más afectada suele ser la cara y, en menor medida, las manos, el cuero cabelludo y los pies. Esta patología supone una importante repercusión psicológica para las personas que la sufren, con un deterioro apreciable de su calidad de vida.

Funciones protectoras de la piel

La película hidrolipídica de la piel, compuesta de agua, ácidos grasos y lípidos protege la superficie de la misma. Su pH ligeramente ácido (alrededor de 5), protege la piel de bacterias y neutraliza agentes alcalinos como los jabones.

El estrato o capa córnea es la barrera física de la piel, donde los lípidos llenan los espacios entre las células. Al ser permeable, regula la pérdida y penetración de líquidos, y realiza un papel clave en el mantenimiento del nivel de hidratación de la piel para que ésta luzca suave y lisa.

Todos estos procesos están regidos por reacciones enzimáticas que, con piel sensible, se ven afectadas deteriorando la función de la barrera natural y reduciendo la síntesis de lípidos.

Como consecuencia, aumenta la pérdida transepidérmica de agua y se facilita la penetración en la piel de agentes irritantes.

Manifestaciones de la piel sensible

Se han observado los siguientes fenómenos:

  • Reducción del nivel de tolerancia de la piel.
  • Deterioro de la función barrera, aumentando la pérdida transepidérmica de agua.
  • Alteración de la actividad neurosensorial de los nervios de la piel.

Se ha establecido como mecanismo desencadenante de la sensibilidad cutánea la penetración anómala en la piel de sustancias irritantes, debido a la alteración de la función barrera de ésta, acompañada de una aceleración de la respuesta nerviosa.

Esta penetración anormal viene provocada por un aumento de la permeabilidad del estrato córneo, debido a un adelgazamiento del mismo y a la alteración de la calidad de los lípidos intracelulares.

En consecuencia, se produce una disminución del umbral de tolerancia de la piel, al quedar alterada la protección de las terminaciones nerviosas aumentando la reactividad frente a irritantes y agentes exógenos.

Tipos de pieles sensibles

Según la intensidad de los síntomas, se pueden distinguir tres grados de piel sensible:

  • Piel muy sensible (seca o grasa): Reacciona con facilidad a factores exógenos, endógenos y medioambientales. Los síntomas son agudos y permanentes con repercusión psicológica frecuente.
  • Piel sensible medioambiental: Usualmente es una piel clara y fina que reacciona básicamente a factores medioambientales como el calor y los cambios bruscos de temperatura.
  • Piel sensible cosmética: Presenta sensibilidad leve, reaccionando fundamentalmente sólo ante la aplicación de determinados productos cosméticos.

Si tienes la piel sensible, lo ideal es seguir una serie de recomendaciones.

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